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La factura electrónica en México dio sus primeros pasos en 2004, cuando el SAT (Servicio de Administración Tributaria) creó el marco legal que definió la implantación del CFD (Comprobante Fiscal Digital), su primer sistema de facturación electrónica. Aunque su uso no era obligatorio, el número creciente de empresas que lo utilizaban y su evolución hicieron que, en 2010, el SAT estableciera un nuevo modelo de facturación: el CFDI (Comprobante Fiscal Digital por Internet).

En poco tiempo, el uso del CFDI se ha convertido en obligatorio en la contabilidad electrónica de México, utilizado en el 100% de las transacciones económicas.

Este éxito ha propiciado que los gobiernos de Latinoamérica que trabajan en la implantación de la factura electrónica tomen como referencia el sistema establecido en México.

Características del CFDI

A partir de 2011, y debido a que el CFDI permitía al SAT un mayor control fiscal y de impuestos, la obligatoriedad de utilizar este documento se fue extendiendo de forma progresiva para las empresas mexicanas, hasta convertirse en el único modelo de facturación válido en el país.

La rapidez de su expansión se observa en los datos recogidos por el SAT que indican que el volumen de facturas digitales emitidas en 2011 fue de 1.782 millones, cifra en creciente evolución hasta alcanzar los 6.517 millones en 2017.

El hecho de que el CFDI se haya convertido en un modelo de éxito está avalado, fundamentalmente, por cinco aspectos:

  • Estandarización: Las facturas han de estar emitidas en un formato XML específico, adaptado a los requisitos establecidos por el SAT.
  • Flexibilidad: No obstante, en ellas cabe la inclusión de addendas, cuyo contenido no regula el SAT, lo que permite que este formato se adapte a las particularidades comerciales de cada empresa.
  • Firma electrónica: el CFDI requiere de la firma digital generada por el Certificado de Sello Digital emitido por el SAT, lo que garantiza la integridad y autenticidad del documento.
  • PAC: la obligación de contratar a un Proveedor Autorizado de Certificación es, sin duda, la mayor diferencia establecida en la factura digital de México respecto a otros países. De hecho, la implantación de esta figura es probablemente lo que más ha contribuido al éxito del CFDI, pues la externalización del proceso de validación fiscal del comprobante ha supuesto un aliciente tanto para el usuario como para el SAT, al delegar la validación en un tercero autorizado y lograr así la agilización del proceso.
  • En permanente evolución: el CFDI está en constante revisión y actualización por parte del SAT, con la intención de dar solución a los problemas que se detectan en su uso. Para ello, va introduciendo modificaciones con fecha de implantación. Las más importantes que ha establecido el gobierno mexicano en 2018 son la puesta en marcha de la versión 3.3 del CFDI, como única versión válida para emitir facturas electrónicas, y la incorporación de nuevos complementos, como el de recepción de pagos, el complemento de comercio exterior y la cancelación de facturas.

El CFDI, ejemplo en la implantación y desarrollo de la factura electrónica en Latinoamérica

El sistema de factura electrónica en México es un ejemplo de éxito gracias a su difusión, que le ha permitido alcanzar en muy pocos años a toda la sociedad mexicana.

En este sentido, México, junto a Chile y Brasil son los países más avanzados en LATAM.

Tal es así que en ellos se inspiran los países que están abordando sus proyectos de factura electrónica. Desde este punto de vista se puede hablar de cuatro estados de madurez de la factura electrónica:

  • Alta, donde la factura electrónica abarca prácticamente el 100% de las transacciones, como ocurre en México, Brasil y Chile.
  • Media, países con procesos de implantación progresiva, como es el caso de Guatemala, Ecuador, Perú, Argentina y Uruguay.
  • Baja, países que comienzan a desarrollar un modelo de factura electrónica y una normativa jurídica al respecto. Se trata de Costa Rica, Colombia, Panamá, Paraguay y Bolivia. En algunos de estos países, 2018 y 2019 van a ser los años en los que se espera que la obligatoriedad se extienda a todos los sectores y empresas.
  • Desconocida o en proceso, en países donde apenas se detecta interés por la factura electrónica, como Honduras, Nicaragua o Venezuela.

Aunque la mayoría de estos países se basen en el CFDI de México, la contabilidad electrónica de cada uno de ellos se regirá por unas normas y unos requisitos específicos, establecidos por sus gobiernos.

EDICOM, primer proveedor de CFDI en México

En México, EDICOM fue el primer PAC autorizado por el SAT, en 2010, para la validación de los CFDI, y en 2015, se convirtió en el primer PCRDD.

EDICOM dispone de su propia plataforma de generación, envío y recepción de CFDI, que permite a las empresas simplificar los procesos a través de la integración de un sistema automático en sus sistemas de gestión.

Cuenta también con soluciones de almacenamiento de los CFDI, que facilitan a los clientes la gestión digital de las facturas sin necesidad de disponer de recursos tecnológicos de almacenamiento propios.

Así, EDICOM pone al servicio de las empresas de los países de LATAM en proceso de implantación de la factura electrónica, una plataforma que les permite integrar la contabilidad electrónica en sus sistemas, adaptándose en cada caso a la normativa definida por el gobierno de cada país.

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